Tuesday, July 10, 2007

El esplendor de lo simple


El título de este post me lo robé, como casi todo lo que aquí publico, de un artículo que leí. En esta ocasión quiero comentar una toma de Hollywoodland que me enterneció muchísimo. Publico aquí la secuencia completa y la fotico que logré tomar con mis precarios conocimientos de computadores. La secuencia muestra a George Reeves, interpretado por Ben Affleck, haciendo una presentación en vivo delante de un entusiasta público infantil. Entre los espectadores aparece un niñito vestido de Superman con el disfraz más recursivo del mundo: un saquito azul cielo de botones, que poco se acerca al azul prusia del traje de Superman, una trucita del mismo color y un cartoncito colgado del cuello con una cuerda que intenta parecerse al símbolo que Supeman lleva en el pecho. El niñito aparece unas tres veces en toda la secuencia y nunca por más de un segundo, pero precisamente por eso me pareció el atisbo más brillante de toda la dirección de arte de la película: porque siendo un minúsculo detalle de utilería cuenta toda una historia. Por lo menos lo hizo para mí. Me hizo pensar en los disfraces que mi mamá nos hacía a mis hermanos y a mí con cualquier cosa que iba encontrando en la casa. Cuando uno nace en una familia de cinco niños la recursividad se vuelve parte de la vida de uno: mi mamá tenía la virtud de convertirnos en robots con un par de cajas de cartón y papel aluminio, en tortugas con sólo ponernos una sudadera verde y un caparazón que antes sólo era la tapa de una caneca. Y creaba unos disfraces increíbles!!! No voy a negar la angustia que nos producía en ese entonces no saber en qué colcha de retazos nos iba a terminar envolviendo mi mamá, pero no recuerdo un sólo día de las brujas en que nuestros disfraces no se llevaran por delante los vestidos de princesita que nuestras vecinas habían comprado ya hechos. La costumbre se nos quedó para toda la vida, en el colegio me disfracé de Michael Jordan, de limón, de payaso, de tortuga ninja, de abejita. Kika, mi hermana, se hizo una vez un disfraz de teléfono para una fiesta de disfraces cuando estabamos en la universidad. Y la imagen del niño en la escena de Hollywoodland me hizo imaginármelo a él en todo eso: haciéndole pataleta a la mamá porque no le compraba el disfraz original de Superman, sintiéndose frustrado con el colgandejo de cartón del que se iban a burlar los matones del curso y evocando con ternura el día que su mamá lo llevó a ver a Superman EN PERSONA!!! y lo convirtió por un día en una versión azul cielo de su superhéroe azul prusia.

5 comments:

Andrés said...

Hola, Chilirt...

Me alegra ver que tus ideas ya no se quedan perdidas en interesantes conversaciones y que ahora han anclado en la red.

Con respecto a esta entrada me hiciste recordar un disfraz que me hizo mi abuelita con motivo de un día de las brujas, hacia 1981.

Era idéntico al de uno de los miembros del elenco de la entonces popular serie televisiva Sankoukai.

Lo logró mediante la utilización de papel aluminio, hilo y cartón como únicas materias primas.

Ana María Arango said...

Chili, me hizo acordarme de su disfraz de abejita. Estaba muy bien logrado, no?
Mi mamá era super charra con esas cosas. Siempre nos ponía unos disfraces elegantisimos de damas antiguas, bailarinas de flamenco y cosas así.
Y eso era una mamera, porque usted de dama antigua qué? era vulnerable!! totalmente.
Que depresión...

accd said...

Chiliii.. me acordé de las fiestas de disfraces.. de su disfraz de toruga ninja!! y de Martincito que un mes antes empezaba a preguntar cual iba a ser el gran disfraz. Bonitos tiempos!

Juan Francisco Saldarriaga Chaux said...

Chili, un cortico saludo. Me alegra mucho que haya sustentado su tesis, pronto celebraremos con champaña y brownies, je, je, je. Un beso.

Manuel Francisco said...

Ese tipo de detalles hacen que tu tengas un Feeling especial para el cine. Sin duda son conexiones que no cualquier persona puede hacer. A los ojos del espectador comun eso pasaria desapercibido pero en tu caso es un gran don.

Espero me firmes una utografo cuando seas la critica de cine de el New Yorker.

Sigue asi

Un abrazo.